Me muestro a pecho descubierto, a corazón abierto,
sin miedo y al pasar del tiempo
me voy sintiendo desvalida,
asustadiza,
de toda mi bravura me arrepiento.
Me enseñaron a cerrar conmigo dentro,
a no escuchar ni escucharme,
a desconfiar de la lluvia
y del viento
a sufrir y correrme silenciosa sin sentirme adentro.
Me dijeron que era vaquifoca y machorra
indómita y posesiva,
que la mejor defensa era un ataque
que callará hasta que las gallinas measen.
Todo esto me trae tu silencio
y entiendo que no es
ni falta de bravura ni miedo lo que siento,
lo que escucho es recuerdo.

